jueves, 9 de febrero de 2017

Hipotiroidismo central en síndrome de Sturge-Weber

(Reseña publicada el 17 de Julio de 2008)
El síndrome de Sturge-Weber afecta a 1 de cada 20.000 nacidos vivos y se caracteriza por malformaciones vasculares que afectan a la cara, cerebro y piel en general. La alteración del flujo vascular a nivel cortical cerebral origina entre otras alteraciones atrofia cortical y calcificaciones. Algunos autores han referido además alteraciones del eje hipotálamo-hipofisario con deficiencias en la secreción de GH e hipotiroidismo primario. A. M. Comi, S. Bellamkonda, L. M. Ferenc, B. A. Cohen, and E. L. Germain-Lee. Central Hypothyroidism and Sturge-Weber Syndrome. Pediatr.Neurol. 39 (1):58-62, 2008; presentan 2 casos de hipotiroidismo de origen central en el contexto de un síndrome de Sturge-Weber.
El hipotiroidismo de origen central frecuentemente se observa asociado con déficit en la secreción de otras hormonas de origen hipofisario. Se debe a un defecto en la secreción de TSH que se aprecia en el 2.5% de los pacientes con síndrome de Sturge-Weber, prevalencia en esta patología muy superior a la observada en la población general donde la prevalencia puede llegar a ser del 0.005%. Una de las razones aducidas para justificar la existencia de hipotiroidismo central en pacientes con síndrome de Sturge-Weber es la existencia de convulsiones en tratamiento de larga duración con anticomiciales. Existen en la literatura referencias de hipotiroidismo central en tratamientos crónicos con oxcarbacepina, no así con otros anticomiciales como el topiramato. El interés de este artículo radica fundamentalmente en la dificultad para distinguir entre hipotiroidismo secundario a medicamentos anticomiciales e hipotiroidismo central.

Prof. José Uberos Fernández

martes, 25 de octubre de 2016

Hipoglucemia hiperinsulinémica: Recientes avances en su conocimiento

(Reseña publicada en la WEB de la SEPEAP el 6 de Noviembre de 2006)
 
Desde la primera descripción de hipoglucemia en un recién nacido en 1937, nuestros conocimientos en esta materia han avanzado considerablemente. Diferentes síndrome hipoglucémicos han sido reconocidos, incluyendo las deficiencias de transportadores de glucosa, hipoglucemia hiperinsulinémica, defectos en el metabolismo del glucógeno y neoglucogénesis y una variedad de defectos de oxidación de los ácidos grasos como es la deficiencia de acetil-CoA deshidrogenasa. En B. H. Dekelbab and M. A. Sperling. Recent advances in hyperinsulinemic hypoglycemia of infancy. Acta Paediatr. 95 (10):1157-1164, 2006; analizan el estado actual del conocimiento sobre los síndromes de hipoglucemia hiperinsulinémicos. El inadecuado control de los síndromes de hipoglucemia con hiperinsulinemia pueden resultar en daño neuronal, convulsiones y retraso mental.
La secreción de insulina por las células beta del páncreas está regulada por diversos factores que incluyen nutrientes, hormonas y el sistema nervioso autónomo. La secreción de insulina en respuesta a los nutrientes esta regulado por el canal KATP que controla la polaridad de la membrana. Algunos aminoácidos como la glutamina pueden estimular la secreción de insulina al estimular la producción de ATP; otros aminoácidos como la leucina estimulan la secreción de insulina indirectamente por activación de la glutamato deshidrogenasa, oxidación del glutamato en la vía de los ácidos tricarboxílicos y generación de ATP.
La somatostatina inhibe la secreción de insulina al bloquear el efecto del calcio en las células beta. La mutación en los genes que regulan lo canales KATP puede ser causa de convulsiones familiares benignas neonatales, también denominada epilepsia infantil autosómica dominante.
En el niño mayor o en el adulto la hipoglucemia se previene por la actuación de diversos mecanismos de contraregulación que implican al glucagón, cortisol, hormona del crecimiento y catecolaminas. Estos factores actúan sinérgicamente para producir glucosa a partir de glucógeno, aminoácidos o glicerol. La hipoglucemia sintomática implica que alguno de esos mecanismos no es operativo o el hígado es incapaz de generar glucosa. En el recién nacido la hiperinsulinemia (> 5 mcU/ml con glucemias inferiores a 50 mg/dl) es la causa mas frecuente de hipoglucemia persistente; ya que las alteraciones en la generación de glucosa son infrecuentes en el recién nacido, al ser en él los intervalos entre comidas cortos (3-4 horas). Similares consideraciones pueden aplicarse en el recién nacido en los defectos de oxidación de ácidos grasos, donde la hipoglucemia habitualmente aparece tras ayunos prolongados. Los criterios para el diagnóstico de hiperinsulinemia incluyen:
  • Insulina en plasma > 2-5 mcU/ml.
  • Ácidos grasos libres disminuidos (< 1.5 mMol/l).
  • Hipocetonemia (Beta-OH-butirato < 2 mMol/l.
  • Respuesta al glucagón (0.03 mg/Kg, IV) con aumento de la glucemia mas de 40 g/dl.
Cuando se confirma la hipoglucemia es importante obtener una muestra de sangre para determinar las concentraciones de insulina, cortisol, hormona del crecimiento, lactato, amonio, carnitina y bicarbonato (gasometría); y una muestra de orina para determinar ácidos grasos y cetonas (hidroxibutírico). En los niños con hiperinsulinemia encontramos descensos en los niveles de ácidos grasos y cetonas. En estos pacientes pueden requerirse aportes de glucosa de 10-20 mg/Kg/min. para mantener la euglucemia. La administración de glucagón (0.5 mg, dosis máxima IV o IM) origina un aumento a los 30 minutos de la glucemia de mas de 40 mg/dl, indicando que las reservas de glucógeno no pueden ser movilizadas por la situación de hiperinsulinemia.
La hipoglucemia con hiperinsulinemia tiene una etiología variada, aunque existen casos familiares lo habitual es su presentación esporádica. La asfixia perinatal, el crecimiento intrauterino retradado o los hijos de madre diabética, son algunas de las etiologías mas frecuentes. Su duración puede variar de varios dias a varias semanas y por lo general se puede manejar adecuadamente con la utilización de diazóxido; en los casos en los que no se obtiene mejoría se puede requerir a cirugía (pancreatectomía), según la extensión de las lesiones de hiperplasia. Otras opciones de tratamientos incluyen análogos de la somatostatina y bloqueantes de los canales del calcio.
Prof. Dr. José Uberos Fernández

Hipertiroidismo en edad pediátrica

(Reseña publicada en la WEB de la SEPEAP el 6 de Septiembre de 2010)
 
El hipertiroidismo puede deberse a cuatro mecanismos:
1. Hiperestimulación de la glándula tiroides dependiente de la producción de TSH, tanto de origen hipofisario como tumoral.
2. Sobreproducción autónoma de hormona tiroidea, debido a adenomas únicos o múltiples, carcinoma folicular, inducida por el iodo.
3. Tiroiditis, de tipo linfocítica, granulomatosa, bacteriana, inducida por drogas.
4. Hormona tiroidea exógena.
De todas estas causas, la enfermedad de Graves (hiperplasia tiroidea difusa autoinmune) es la causa mas frecuente de hipertiroidismo en niños. Puede manifestarse tan precozmente como es el periodo neonatal, aunque lo habitual es que aparezca en el transcurso de la segunda década de vida. Existe una predisposición genética a la enfermedad, que explica la concordancia entre gemelos monocigotos del 30-60% y entre gemelos dicigotos del 3-9%.
La enfermedad se desarrolla tras la sensibilización de linfocitos T que estimulan a linfocitos B para producir anticuerpos frente al receptor de la TSH. Es habitual que los nilos afectados de enfermedad de Graves tengan otros trastornos autoinmunes asociados como diabetes mellitus o insuficiencia suprarrenal.
Las manifestaciones clínicas habituales incluyen nerviosismo, palpitaciones, aumento del apetito, pérdida de peso, labilidad emocional, insomnio con sueño intranquilo. El examen físico denota la presencia de alguno de los siguientes síntomas: taquicardia, pulso saltón, precordio hiperactivo, temblor, presencia bocio con soplo audible, temblor, hiperreflexia osteotendinosa, sudoración excesiva. Los exámenes de laboratorio de un niño con sospecha de hipertiroidismo deben incluir las determinaciones de TSH, T4 libre, T3, anticuerpos tiroideos, hemograma y fórmula leucocitaria, screening metabólico que incluya enzimas hepáticas. La presencia de anticuerpos tiroideos estimulantes confirman el diagnóstico de enfermedad de Graves.
El manejo inicial de la enfermedad de Graves se realiza con antitiroideos: metimazol, propiltiouracilo y carbimazol. Tanto el propiltiouracilo comom metimazol inhiben la biosíntesis de hormona tiroidea; además el propiltiouracilo inhibe la conversión periférica de T4 en T3. El metimazol puede tomarse una vez al día a dosis de 0.4-0.6 mg/Kg/día. El propiltiouracilo se asocia con propensión a causar daño hepatocelular, por lo que sus principales indicaciones son la presencia de tormenta tirotóxica durante la gestación. El propiltiouracilo se utiliza a una dosis diaria de 4 a 6 mg/Kg/día dividido en 3 dosis diarias. El efecto máximo, tanto del propiltiouracilo como del metimazol, se observan tras 4-6 semanas de tratamiento. Los efectos secundarios incluyen rash y agranulocitosis, el primero mas frecuente con el metimazol. Cuando aparece agranulocitosis esta aparece 4-8 semanas después de iniciarse la medicación. Las manifestaciones clínicas de taquicardia e hipertensión pueden beneficiarse del tratamiento con propanolol, en los niños con asma el tratamiento con atenolol puede ser mejor alternativa beta-bloqueante que el propanolol.
La medicación antitiroidea requiere periodos prolongados de entre 2-5 años, tras este periodo en un 30-70% de los pacientes se produce remisión. Los restantes casos el tratamiento definitivo incluye iodo radioactivo o tiroidectomia.
Tormenta tirotóxica. El mecanismo por el que unos pacientes hipertiroidismo desarrollan una crisis tirotóxica y otros con valores normales de T4 y T3 en suero no la desarrollan no esta completamente aclarado. Parece ser que una respuesta catecolamínica excesiva frente al aumento de hormonas tiroideas puede ser la responsable de que se desarrolle la crisis tirotóxica. Frecuentemente la crisis tirotóxica se precipita en aquellos pacientes hipertiroideos que padecen una enfermedad grave, se someten a cirugía o sufren algún traumatismo. Se ha desarrollado un sistema de puntuación propuesto por Wartofsky para el diagnóstico de crisis tirotóxica. Los síntomas predominantes son la presencia de fiebre, taquicardia desproporcionada para el grado de fiebre, vómitos, diarrea, ictericia y letargia o confusión. Algunos de estos pacientes pueden desarrollar taquicardia auricular, necrosis hepética, hipotensión, shock y obstrucción intestinal.
Los hallazgos de laboratorio incluyen poliglobulia, como resultado de la hemoconcentración, hipercalcemia por el efecto mantenido de la hormona tiroidea sobre el hueso, hiperglucemia, leucocitosis y aumento de la LDH.
El tartamiento incluye antitiroideos como el metimazol o propiltiuracilo que actuan sobre la síntesis de T4, e inhibición de la secreción de T4 mediante ioduro potásico. La conversión periférica de T4 en T3 puede conseguirse con propiltiouracilo, glucocorticoides y betabloqueantes. El soporte sistémico puede requerir vasopresores, glucosa y osígeno suplementario.
A propósito de tres casos clínicos Court Finlayson and Donald Zimmerman. Hyperthyroidism in the Emergency Department. Clinical Pediatric Emergency Medicine 10 (4):279-284, 2009; revisan las manifestaciones habituales del hipertiroidismo en niños.
Prof. Dr. José Uberos Fernández

Hiperparatiroidismo primario en edad pediátrica

(Reseña publicada en la WEB de la SEPEAP el 4 de Agosto de 2008)
 
El hiperparatiroidismo primario es una enfermedad del metabolismo fosfocálcico que se debe a un aumento en la secreción de parathormona por cambios funcionales de la glándula paratiroides. El hiperparatiroidismo primario puede ocurrir a cualquier edad, aunque durante la edad pediátrica es sumamente raro; en los sujetos adultos el 90% de los casos se deben a la presencia de una adenoma, 9-10% se deben a la presencia de hiperplasia de paratiroides y en el 2-3% de los casos pueden identificarse 2 adenomas. El carcinoma de paratiroides se identifica en menos del 1% de los casos.
La hipercalcemia con hipofosforemia son la base de las manifestaciones óseas y renales (nefrolitiasis) de este trastorno. Los métodos habituales de diagnóstico incluyen la ecografía y la gammagrafia con Tc99; siendo la sensibilidad diagnóstica de la primera del 90% y del 80% de la segunda. El uso combinado de SPEC y TC pueden tener una sensibilidad diagnóstica del 93% y una especificidad del 95%.
El hiperparatiroidismo secundario se relaciona con la existencia de una hiperplasia de paratiroides que se desarrolla de forma compensatoria a una pérdida excesiva de calcio por periodos prolongados.
Durante el periodo pediátrico el hiperparatiroidismo se puede identificar en el contexto de un hiperparatiroidismo familiar aislado o de los síndrome MEN 1 o MEN 2a. El síndrome MEN 1 incluye hiperparatiroidismo, tumor hipofisario (prolactinoma) y tumor del páncreas endocrino. El tratamiento es quirúrgico se requiere la exéresis de al menos tres glándulas paratiroides para que se normalice la calcemia.
 
 
El síndrome MEN 2a incluye además de hiperparatiroidismo, feocromocitoma y carcinoma medular de tiroides. El hiperparatiroidismo familiar aislado puede ser dificil de distinguir del MEN 1 ya que el resto de las alteraciones endocrinas del MEN no tienen porque aparecer de forma simultánea al hiperparatiroidismo.
Petr Libbnsk², JaromÆr Astl, Svatopluk Adbmek, Ondrej Nanka, Pavel Pafko, Jana Spackovb, Renq Foltbn, and JirÆ Sed². Surgical treatment of primary hyperparathyroidism in children: Report of 10 cases. International Journal of Pediatric Otorhinolaryngology 72 (8):1177-1182, 2008; presentan 10 casos clínicos de hiperparatiroidismo en edad pediátrica.
Las manifestaciones clínicas del hiperparatiroidismo en niños y recién nacidos incluyen habitualmente retraso del crecimiento con aumento de la sensibilidad y dolores erráticos. La poliuria, polidipsia y estreñimiento son habitualmente los primeros síntomas del hiperparatiroidismo. En otros niños la hipercalciuria que esta presente en el 100% de los casos y la nefrolitiasis (60%) son las manifestaciones mas prominentes.
El diagnóstico se confirma con los niveles de calcio y PTH en sangre. En la serie de casos de Petr Libbnsk y cols. el periodo medio de tiempo entre los primeros síntomas y el diagnóstico es de 4 años.
Prof. Dr. José Uberos Fernández

Indicaciones de tratamiento con GH

(Reseña publicada en la WEB de la SEPEAP el 24 de Agosto de 2007)
La hormona del crecimiento recombinante tiene en la actualidad una serie de indicaciones reconocidas entre las que se citan:
  • Deficiencia de hormona de crecimiento endógena.
  • Insuficiencia renal crónica postrasplante.
  • Síndrome de Turner.
  • Corta estatura en el síndrome de Prader-Willi.
  • Crecimiento intrauterino retardado que no recupera su crecimiento normal después de 2 años de edad.
  • Talla baja idiopática con talla por debajo de 2.5 DS de la media para la edad.
La deficiencia de hormona de crecimiento endógena puede ser sospechada en todo niño con ritmos de crecimiento bajos sin otra causa identificable como hipotiroidismo, desnutrición, enfermedad crónica o síndromes genéticos que cursan con baja talla. En Thomas A. Wilson, Susan R. Rose, P. Cohen, Alan D. Rogol, Ph. Backeljauw, R. Brown, Dana S. Hardin, Stphen F. Kemp, M. Lawson, S. Radovick, Stephen M. Rosenthal, Silverman L., and Ph. Speiser. Update of guidelines for the use of growth hormone in children: The lawson wilkins pediatric endocrinology society drug and therapeutics committee. J.Pediatr. 143:415-421, 2003; se revisan las indicaciones de tratamiento GH.
En opinión de algunos autores, el tratamiento con hormona del crecimiento podría estar indicado en presencia de los siguientes criterios:
  • Talla > 2.25 DS por debajo de la media para su edad o > de 2 DS por debajo de la talla media de sus padres.
  • Velocidad de crecimiento por debajo del percentil 25 para su edad ósea.
  • Edad ósea > 2 DS por debajo de la media para su edad.
  • Bajos niveles en suero de IGF-1 y/o de su proteína transportadora (IGFBP3).
  • Otros hallazgos sugerentes de déficit de GH como agenesia de hipófisis, silla turca vacia, tumores.
 
En nuestro medio es preceptivo además la constatación de 2 test de estímulo de GH patológicos (hipoglucemia insulínica, propanolol + ejercicio, clonidina).
En los pacientes con síndrome de Prader-Willi se ha demostrado que el tratamiento con GH origina disminución del tejido adiposo y aumento del crecimiento en longitud. Las dosis han variado según las series y no se ha comunicado que exista un riesgo aumentado de desarrollar diabetes mellitus. Los pacientes con retraso del crecimiento intrauterino que muestran bajos ritmos de crecimiento postnatal exhiben buenos ritmos de crecimiento tras tratamiento con GH. Las dosis de GH utilizadas en estos estudios han sido superiores a las utilizadas en otros estudios. Otras indicaciones de uso de la hormona del crecimiento que permaneces de momento en el ámbito de la experimentación es la enfermedad de Crohn.
Diversos efectos adversos han sido comunicados durante el tratamiento con GH:
  • Hipertensión intracraneal.
  • Epifisiolisis de cabeza de fémur.
  • Edema.
  • Escoliosis.
  • Ginecomastia.
  • Hiperglucemia.
  • Tumores.
Las dosis de GH recomendadas son:
  • Defecto de GH:
    • Niños: 25-50 μg/Kg/día.
    • Adolescentes: 25-100 μg/Kg/día.
    • Adultos: 6-25 μg/Kg/día.
  • Insuficiencia renal crónica: 50 μg/Kg/día.
  • Síndrome de Turner: 50 μg/Kg/día.
  • Crecimiento intrauterino retardado: 50-70 μg/Kg/día.
  • Síndrome de Prader-Willi: 35-50 μg/Kg/día.
Prof. Dr. Jose Uberos Fernández

Fenilcetonuria: Revisión del tema

(Reseña publicada en la WEB de la SEPEAP el 12 de Abril de 2006)
La fenilcetonuria es el mas frecuente de los trastornos metabólicos hereditarios que resulta en una alteración de la fenilalanina hidroxilasa, encargada de convertir la fenilalanina a tirosina en el hígado conjuntamente con su cofactor la tetrahidrobiopterina (BH4) también utilizada por otros sistemas enzimáticos. La eliminación de fenilpirúvico por orina, puesta de manifiesto por su efecto reductor capaz de pasar las disoluciones de las sales férricas (marrón) a ferrosas (verde), fue la prueba que permitió en 1934 definir la enfermedad en niños afectos de retraso mental no filiado hasta entonces. El acumulo de fenilalanina es responsable de los trastornos cognitivos descritos en este trastorno al ejercer un efecto tóxico dependiente de su concentración en sangre. Su herencia es de tipo autosómica recesiva y su frecuencia oscila entre 1/4000-40.000 nacidos vivos. El gen responsable de la enfermedad se ha localizado en el cromosoma 12 (12q24.1).
Los programas de screening en el recién nacido y el tratamiento dietético ha modificado drásticamente su pronóstico. Diferentes estudios han servido de base a las diferentes guías de tratamiento donde se especifican las concentraciones óptimas de fenilalanina en cada edad; los niveles máximos de fenilalanina en sangre quedan de la siguiente forma, según exponen J. H. Walter, F. J. White, S. K. Hall, A. MacDonald, G. Rylance, A. Boneh, D. E. Francis, G. J. Shortland, M. Schmidt, and A. Vail. How practical are recommendations for dietary control in phenylketonuria? Lancet 360 (9326):55-57, 2002; en su artículo:
  • Menores de 5 años: 360 mcMol/L = 6 mg/dl.
  • 5-10 años: 480 mcMol/L = 8 mg/dl.
  • Mas de 10 años: 700 mcMol/L = 11.7 mg/dl.
En ocasiones estos resultados de expresan como mg/dl, es util saber que 60 mcMol/L equivalen a 1 mg/dl.
En función de la concentración de fenilalanina en sangre distinguimos entre:
  • Fenilcetonuria típica: Phe>20 mg/dl.
  • Fenilcetonuria atípica: Phe entre 10 y 20 mg/dl.
Las manifestaciones clínicas de la fenilcetonuria no tratada incluyen trastornos del comportamiento, retraso mental, espasmos en flexión y epilepsia, hiperactividad, autoagresión y comportamiento autista. En el 25% de los casos la epilepsia que se desarrolla es de tipo gran mal. Otros signos neurológicos incluyen manifestaciones extrapiramidales, hipertonia y síndrome piramidal. Manifestaciones neurológicas asociadas a una hipopigmentación generalizada y eccemas en el 20-40% de los casos.
El diagnóstico diferencial del proceso debe plantearse en otras causas de hiperfenilalaninemia, fundamentalmente en los casos en que se produce una prueba de screening neonatal positiva. En estos casos es obligado determinar los niveles de tirosina en sangre; estos aspectos son tratados en F. Feillet. [Phenylketonuria.]. Presse Med 35 (3-C2):502-508, 2006:
  • Con hipertirosinemia:
    • Hiperfenilalaninemia transitoria de la prematuridad.
    • Aumento de la ingesta alimentaria de proteínas.
    • Enfermedades hepáticas, incluidas la galactosemia y la tirosinemia.
  • Sin hipertirosinemia:
    • Hiperfenilalaninemia transitoria de la prematuridad.
    • Secundaria a medicamentos: trimetoprim, antifólicos, metotrexate.
    • Enfermedades inflamatorias severas.
    • Enfermedades renales.
Los objetivos del tratamiento son evitar las manifestaciones antes citadas a través de un control estricto de la dieta hasta los 10 años de edad, lo que significa que la fenilalanina en sangre debe mantenerse entre 2-5 mg/dl. Para ello debe tenerse en cuenta la concentración de fenilalanina de los alimentos:
  • Alimentos prohibidos:
    • Carne: 970 mg de Phe/100 g.
    • Arroz: 390 mg/100 g.
    • Leche: 170 mg/100 g.
  • Alimentos permitidos por peso:
    • Berzas: 140 mg/100 g.
    • Zanahorias: 31 mg/100 g.
    • Judías verdes: 73 mg/100 g.
    • Manzanas: 9 mg/100 g.
  • Alimentos sin restricción: mantequilla, aceite y azúcares.
La composición y concentración de los diferentes alimentos en fenilalanina puede consultarse en Tablas de composición de los alimentos. Laboratorios Alter. 1996. 648.
 
Prof. Dr. José Uberos Fernández

Enfermedad de Fabry

(Reseña publicada en la WEB de la SEPEAP el 17 de Diciembre de 2007)
 
La enfermedad de Fabry es un trastorno recesivo ligado al cromosoma X que se caracteriza por depósitos lisosomales debido a una deficiencia del enzima α-Gal A leucocitaria; aunque la deficiencia de esta enzima puede evidenciarse en un amplio espectro de células, incluyendo células endoteliales, músculo liso vascular, epitelio renal y neuronas de la raíz dorsal. El sustrato sobre el que actúa el enzima α-Gal A es una ceramida que se acumula en esas células resultando en las manifestaciones clínicas de la enfermedad. En S. Choudhury, S. Meehan, and H. T. Shin. Fabry disease: an atypical presentation. Pediatr Dermatol. 22 (4):334-337, 2005; se revisa el estado actual de conocimiento sobre el tema a propósito de un caso de la enfermedad.
 
 

La enfermedad que por lo general se manifiesta en niños y adolescentes origina dolor y parestesias de las enfermedades con la aparición de múltiples angioqueratomas que se localizan entre el ombligo y las rodillas, aumentando en número y tamaño con la edad. Los angioqueratomas pueden ser confundidas inicialmente con petequias resultando en retraso de su diagnóstico. Los episodios de dolor, habitualmente en manos y pies, tienen carácter episódico, punzante y se asocia a fiebre de bajo grado y alteraciones vasomotoras. Los pacientes con enfermedad de Fabry tienen una mayor predisposición a desarrollar trombosis. Los síntomas neurológicos incluyen convulsiones, hemiplejia y afasia. Las manifestaciones cardiológicas incluyen arritmia, insuficiencia cardiaca, valvulopatía e infarto cardiaco. Entre las manifestaciones renales se citan proteinuria, hipertensión arterial y alteraciones en la reabsorción tubular renal.
Tanto las manifestaciones renales como las cardiacas son la causa habitual de muerte de los varones afectados. La enfermedad en mujeres heterocigotas tiende a ser menos severa, pueden aparecer dolor acral, angioqueratomas, cataratas y afectación visceral.
El diagnóstico de enfermedad de Fabry puede ser confirmado por biopsia de piel. Histopatológicamente las lesiones son similares a petequias con vasos dilatados en la dermis superficial con grados variables de acantosis e hiperqueratosis. La microscopia electrónica puede mostrar las típicas inclusiones en el endotelio vascular, fibroblastos y pericitos. El examen con lámpara de ehendidura puede demostrar la presencia de opacidades coneales.
Hasta el año 2003 el tratamiento de la enfermedad de Fabry fue sintomático, se recomendaba fenitoina, carmacepina o bajas dosis de morfina. Desde el año 2003, existe la posibilidad del tratamiento de reemplazo con la enzima α-Gal A recombinante humana. Ensayos clínicos realizados al efecto demostraron que el tratamiento de reemplazo intravenoso con la enzima fueron efectivos para disminuir las crisis de dolor, como para mejorar los depósitos celulares de ceramida; no obstante, están por determinar las dosis óptimas del enzima y su seguridad sobre todo en niños.
Prof. Dr. José Uberos Fernández